Empezar el año en un pueblo de La Rioja, rodeado de viñedos que cambian con las estaciones. Desayunar sin prisa, pasear entre cepas de tempranillo, visitar alguna bodega y descubrir que detrás de cada copa hay una historia, una tierra y una forma de vivir. Aquí el vino se ha comparte, conversado y disfrutado desde hace dos mil años.
Después, te trasladas a la Ribera del Duero, donde el vino no solo está en tu copa: está en la cocina, en las plazas, en las fiestas del pueblo... En lugares como Peñafiel o Aranda de Duero, el ritmo es tranquilo y cada día tiene algo que saborear. Puedes apuntarte a una ruta, probar recetas locales, fotografiar todo lo que te rodea o simplemente disfrutar respirando aire puro.
Y terminas el año en Jerez o en el Penedès, donde el vino se mezcla con la luz, la música y la alegría. En Jerez, el vino generoso —como el fino o el oloroso— forma parte de la cultura local. En el Penedès, el cava es protagonista, y cada brindis tiene su momento. Aquí no hace falta saber de variedades ni de maridajes: basta con estar, probar, pasear entre viñas y dejarse llevar por el ambiente.
Desde la antigüedad, el vino ha sido símbolo de celebración, comunidad y placer. En la mitología griega, Baco —dios del vino— representaba la alegría de vivir, el descanso merecido y el vínculo con la tierra. Hoy, ese espíritu sigue vivo en los pueblos vinícolas de España.

Con 148 sellos de calidad reconocidos oficialmente —105 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) y 43 Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP)—, España es uno de los países más diversos y prestigiosos en producción vinícola. Y no solo eso: en 2023, 2.977.115 personas recorrieron rutas del vino (ACEVIN), atraídas por la autenticidad, la calidad de vida y el entorno natural.

Vivir entre viñedos es vivir en zonas tranquilas, con buena comida, aire limpio, cultura local y tiempo para disfrutar. Puedes aprender, participar, pasear, fotografiar, escribir o simplemente estar. El vino aquí es una excusa para reconectar con lo sencillo, lo bien hecho y lo que de verdad apetece.

Vivir depeeme también es saborear lo que te rodea y formar parte de su historia
Zonas vinícolas con encanto: La Rioja, Ribera del Duero, Penedès, Jerez
Pueblos con alma: Laguardia, Haro, Peñafiel, Aranda de Duero, Sant Sadurní d’Anoia, El Puerto de Santa María
Hoteles seleccionados por su oferta culinaria, cercanía a mercados locales, rutas gastronómicas y experiencias sensoriales:
Y tú, ¿te imaginas vivir así?
Donde cada día tiene sabor, historia y conversación. Vivir depeeme también es vivir entre viñedos.
Cuéntanos tus dudas o ideas, y te ayudaremos a empezar tu nueva forma de vivir.
Te has ganado vivir depeeme.