De la turistificación de las viviendas… a la humanización de los espacios turísticos
El concepto de “turistificación”, según Fundeu RAE, se refiere al :
“Impacto del turismo masivo así como al que tiene para el residente de un lugar el hecho de que los servicios, instalaciones y comercios pasen a orientarse y concebirse pensando más en el turista que en el ciudadano que vive en ellos permanentemente”.
Uno de los debates más encendidos de los últimos años gira en torno a la turistificación de las viviendas. Barrios enteros transformados, alquileres disparados, vecinos desplazados, ciudades que pierden su esencia… Todo ello porque viviendas pensadas para vivir se están utilizando como alojamientos turísticos.
Es una tendencia natural en un mundo que cambia rápido, donde cada persona busca nuevas formas de viajar, descubrir lugares y vivir experiencias. Sin embargo, este fenómeno podría haber creado una distorsión: las viviendas ya no se dedican a lo que fueron diseñadas —ser hogar— sino a lo que maximiza rentabilidad a corto plazo.
Y aquí es donde queremos plantear un modelo totalmente distinto: vivir depeeme.
En depeeme proponemos lo contrario: dejar las viviendas para vivir… y habitar los espacios turísticos
Mientras otros modelos convierten hogares en alojamientos vacacionales, nosotros ofrecemos lo contrario:
👉 que los espacios turísticos sean habitables
👉 y que las viviendas sean hogares más accesibles para los jóvenes y otros colectivos vulnerables
Entonces, si alguien, especialmente en etapas de nueva libertad vital como la jubilación, quiere vivir diferentes experiencias, viajar más lentamente o moverse entre destinos…
¿tiene que ocupar viviendas que hacen falta para la población local? No.
En realidad, ya existen espacios pensados exactamente para eso: los hoteles. Si lo piensas, un hotel tiene todo lo que una vivienda no puede ofrecer:
- infraestructura completa
- servicios diseñados para el bienestar
- personal dedicado a hacerte la vida más fácil
- espacios comunes para socializar
- mantenimiento constante
- y ubicación estratégica en entornos privilegiados.
Y ojo: Los hoteles no están ocupando espacio residencial. Están donde deben estar.
Habitar espacios turísticos no es ser turista: es vivir de otra manera
En depeeme no proponemos “hacer turismo permanente”. Proponemos algo mucho más profundo: vivir con libertad. Vivir unos meses cerca del mar, luego en una ciudad cultural, después en un entorno natural…
todo ello en espacios creados para acoger a las personas, para ofrecer servicios, confort y comunidad.
Al hacerlo:
- no expulsamos a ningún residente, sino que promovemos el acceso de nuevos residentes
- no tensionamos el mercado de la vivienda, sino que favorecemos la disponibilidad de viviendas en alquiler
- no convertimos hogares en productos turísticos, sino que convertimos los hoteles en hogares
- y aportamos valor a una industria —la hotelera— que ya está preparada para recibirnos.
Es, en el fondo, una forma innovadora, ética, sostenible y humana de disfrutar en cada época de la vida.



